¿No son odiosos los ZAPATOS DE CUÑA? Si son sandalias más, si la cuña es de corcho más, si van con pies de uñas pintadas más, si las uñas pintadas son de color rojo más...
¡Cuánto odio de una sola pisada!
6 comentarios:
Anónimo
dijo...
¿y qué decir de los CASTELLANOS? esos zapatos que te hacen el pie muy chico y te rebanan de un plumazo una trescientas neuronas de la imagen
Hay un momento en el que los CASTELLANOS merecen ser de plástico: cuando los lleva un hombrecillo regordete y bajito y que, además, utiliza bermudas y lleva el pelo engominado (y, en ocasiones, tiene una moto que, por supuesto, le queda grande).
Amigas, vengo a contar mi triste historia: Yo tengo juantees y me duelen por usar castellanos en mi época adolescente. Como en mi casa no se gastaba dinero en chorradas de adolescentes -me compraban zapatos sin marca y en rebajas, menos mal que aún no existía el todo a cien- y mi pasión por ser uno más de la tribu no me dejaba dormir, rebusqué en época de rebajas hasta dar con un par burdeos en la sección de niñas que, claramente comprimía mi pie como el de una geisha. Imaginad el pie convertido en morcilla y mi crercimiento saliendo por los laterales en forma de juanete. Me sentí mujer de tobillos para abajo y de necórtex para dentro. Hoy sufro las consecuencias, voy descalzo por mi casa y veo en la atrofia de mis dedos a la mujer que llevo dentro. Castilla no es tan ancha como dice la publicidad institucional. El burdeos es un color que duele.... Otro día hablaremos de los slips de nylon. Cuando esté preparado.
6 comentarios:
¿y qué decir de los CASTELLANOS? esos zapatos que te hacen el pie muy chico y te rebanan de un plumazo una trescientas neuronas de la imagen
Hay un momento en el que los CASTELLANOS merecen ser de plástico: cuando los lleva un hombrecillo regordete y bajito y que, además, utiliza bermudas y lleva el pelo engominado (y, en ocasiones, tiene una moto que, por supuesto, le queda grande).
Sus hijos merecen la orfandad.
Amigas, vengo a contar mi triste historia:
Yo tengo juantees y me duelen por usar castellanos en mi época adolescente. Como en mi casa no se gastaba dinero en chorradas de adolescentes -me compraban zapatos sin marca y en rebajas, menos mal que aún no existía el todo a cien- y mi pasión por ser uno más de la tribu no me dejaba dormir, rebusqué en época de rebajas hasta dar con un par burdeos en la sección de niñas que, claramente comprimía mi pie como el de una geisha.
Imaginad el pie convertido en morcilla y mi crercimiento saliendo por los laterales en forma de juanete.
Me sentí mujer de tobillos para abajo y de necórtex para dentro. Hoy sufro las consecuencias, voy descalzo por mi casa y veo en la atrofia de mis dedos a la mujer que llevo dentro.
Castilla no es tan ancha como dice la publicidad institucional. El burdeos es un color que duele....
Otro día hablaremos de los slips de nylon. Cuando esté preparado.
¿Salud!
es que el BURDEOS hace los DEOS BURdos. Tantomonta
y el burda los hace a medida. Tú te lo montas.
Lo peor de todo es tener que enseñar los dedos. No hay nada más contrario a la intimidad que mostrar los dedos de los pies.
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